LOS OLVIDADOS-BAJO EL HÁBITO

¡COMBO IMPERDIBLE!

Estas dos novelas te sumergirán en lo más profundo del corazón humano. En el orfanato Las Victorianas, la vida es caótica y cruel. Sor Teresa, incapaz de lidiar con sus propios traumas y emociones, desata consecuencias devastadoras para todos los habitantes del lugar.

Acompáñanos en este viaje a través de sus vidas y desafía tus propios valores y moralidad. ¿Podrás decidir qué es realmente bueno y qué es malo?

✨ ¡Dos historias que te atraparán desde la primera página! 📖🔥»

                                                                                Los Olvidados

Arrastrar al pequeño Andrew fue una labor titánica, el sudor caía al suelo más rápido que cuando cortaba tomillo en la finca de don Alberto, y creo que antes de llegar a nuestras barracas, perdí el conocimiento dos o tres veces quizás. También recuerdo que la luz de la luna guiaba nuestro patético andar. Mis manos temblaban, y la sangre que se escurría entre mi ropa interior, tal vez era lo que más me molestaba. En la puerta de las barracas se encontraba Raúl el bravucón, Rodolfo “Mano de Martillo”, y un par de seguidores del tipo más grande del lugar. Yo me detuve de sopetón. Pensé que nos estaban esperando para golpearnos o para hacernos cualquier tipo de maldad. Fue ahí cuando supe que no era un mal sueño, pues el miedo que sentí con Alfonso, regresó en cantidades enormes. Solté el brazo de mi pequeño amigo y me tendí boca arriba a llorar de nuevo. La luna se veía borrosa, y muy dentro de mí pensé que había llegado el momento de ver a mi familia. No me molestaba en realidad, pues pese a mi corta edad, tenía ganas de “cantarle la tabla” a mi padre.

                                                                                                       BAJO EL HÁBITO

La pobre chica intentó en vano alcanzar el rostro de Teresa, mientras esta con su mano libre, le rasguñaba todas las facciones barrosas sin contemplación. Minutos más tarde los alaridos de la perdedora obligaron a otros a intervenir. Teresa excitada, abofeteó a Maikel quien en medio de la confusión la empujó sin culpa. El sudor caía en medio de un éxtasis atípico, los golpes y los rasguños apenas si producían una picazón leve, anhelaba ver la sangre correr, no tendría otra oportunidad como esa, la adrenalina estaba en la cúspide, mientras Diana se secaba las lágrimas y la humillación de haber sido derrotada por Teresa, la escuálida del salón.

—¡Jirafa estúpida! —Esta me la va a pagar con creces. 

La chica temblaba de impotencia, sus ojos mostraban una tormenta acompañada de venganza incontenible.

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